Cuando te vas
El té con Karol

Cuando te vas

La casa se vuelve un disparate
con olor a cobijas sucias
porque las velas no se han encendido
y la lavadora está descompuesta.

Los pájaros no han cantado
desde que las plantas se secaron
Y el pesto sabe igual de amargo que antes de ti.

Las palomas ya no hacen el amor
y las caras en el transporte público
parecen aún más tristes que de costumbre.

En las noches me despierto gritando
porque los fantasmas han hecho el rondín
y no estás para abrazarme.

Se suspende mi aliento,
vuelve en forma de llanto,
cómo un bebé que acaba de ver la luz.
«No mires la luz»
y vuelvo a respirar.
Cuando te vas.

Menos mal que existe la poesía,
los libros, la música y el mar.
Menos mal que cada mañana sale el sol
y nos regala una nueva oportunidad,
para llevar sonrisas al transporte público,
ayudar al desvalido,
y la lavadora descompuesta,
que hay que componer.
Porque si nada de eso existiera,
cuando te vas,
ya me habría ido yo también.

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